quarta-feira, 3 de fevereiro de 2010

Toda la Palabra de Dios en la Lucha Contra la Discriminación

“Porque el que cumple con toda la ley pero falla en un solo punto, ya es culpable de haberla quebrantado toda. Pues el que dijo: ‘No cometas adulterio’, también dijo: ‘No mates.’ Si no cometes adulterio, pero matas, ya has violado la ley”
St 2.10-11
En texto que tenemos se relaciona con la enseñanza de los versos anteriores. En aquellos Santiago nos enseña que en nuestra permanente lucha contra el pecado del favoritismo el acercamiento a la ley suprema de la Escritura recibimos de Dios la guía segura para que nos relacionemos con todos los seres humanos. Ahora, en estos versos, aprendemos que la ley de Dios (o su palabra, la Biblia) es completa en sí misma y tiene una acción completa en nuestra vida.
En ese sentido, cuanto al favoritismo y a la discriminación, no nos justificamos con el hecho de que no cometemos pecados “gordos”. Lo que aprendemos con Santiago es que estamos integralmente comprometidos con Dios y con la totalidad de su palabra. Eso significa que no podemos vivir rectamente ante Dios si no buscamos la integridad en todas las esferas de nuestra vida.
Ciertamente hay conductas pecaminosas que son socialmente malas, pero hay otras que son socialmente aceptables e incluso consideradas como virtudes. Éste parece ser el caso de la discriminación. Santiago nos advierte de que si no matamos, no adulteramos, no hurtamos, pero discriminamos a personas como indignas de nosotros o de Dios, transgredimos a los principios de la palabra de Dios y no vivimos según su voluntad.
Mirándonos más de cerca, parece ser que todavía tenemos mucho que caminar en nuestra lectura de la Biblia y aprender de Dios cuanto a los principios que rigen las relaciones humanas. Confesemos y acerquémonos aún más a Dios y a las personas.

La Lucha Contra la Discriminación

“Hacéis muy bien si de veras cumplís la ley suprema de la Escritura: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’; pero si mostráis algún favoritismo, pecáis y sois culpables, pues la misma ley os acusa de ser transgresores”
St 2.8-9
Desde el inicio de este capítulo, Santiago menciona el tema del favoritismo para con unos y el menosprecio para con otros, como actitudes que manifiestan el pecado humano tanto en nuestros corazones como en nuestras relaciones. Él todavía sigue tratando del mismo tema en el texto de hoy.
Ahora, nos enseña que en nuestra permanente lucha contra el pecado del favoritismo es necesario comprender que la palabra de Dios es la ley suprema para todos los que siguen el camino de Cristo y que la debemos cumplir. En ese sentido, nuestro acercamiento a la palabra de Dios (la Escritura Sagrada) se basa tanto en que reconocemos que por su intermedio Dios nos habla y nos guía con seguridad por las sendas de su Reino. Seguir las enseñanzas y los principios de la Biblia, por tanto, es recibir la propia gracia de Dios sobre nuestra vida y caminar.
Por eso, cuando luchamos contra la discriminación contra el otro (sea quien fuera) que lo llevamos dentro, la Escritura debe sonar muy alto en nuestras mentes y conciencias: “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Al escribir estas palabras seguramente Santiago se acordaría de lo que había aprendido de su hermano y Señor: “este mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros. Así como yo os he amado, también vosotros debéis amaros unos a otros. De este modo todos sabrán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros” (Jn 13.34-35).
No queremos ser considerados por Dios como transgresores. No queremos que nuestras actitudes y decisiones se basen en ninguna forma de discriminación. Lo que de hecho queremos es que por medio de nuestras palabras y actitudes otras personas reconozcan en Cristo su único y suficiente salvador. Para eso, es preciso que el amor mutuo y el amor hacia a todos los demás seres humanos definan nuestra vida. ¡Sigamos unidos y en amor el camino de Cristo!

segunda-feira, 18 de janeiro de 2010

Nosso Encontro dos Missionários


Este já é nosso segundo Encontro dos Missionários organizado pela Base Europa, visando atender aos obreiros da APMT que estão trabalhando nos diversos campos europeus. Aconteceu nos dias 4 a 8 de janeiro de 2010 em Penafiel (norte de Portugal) e contamos também com a participação de pastores, candidatos ao trabalho missionário, que vieram do Brasil interessados em conhecer melhor a realidade europeia, bem como alguns companheiros que trabalham na África. Foram dias de muita comunhão, oração, edificação na palavra de Deus, atualização, sonhos e descanso. Somos gratos a Deus por esta oportunidade de crescimento para todos os nossos missionários. Na foto acima, temos o grupo completo que participou do culto de abertura no primeiro dia.

Culto de Abertura



Demos início à nossa programação com um Culto de Abertura na segunda à noite com a presença de todos os participantes e de alguns irmãos da Igreja Presbiteriana de Paços de Ferreira (cidade vizinha) atendida pelo trabalho missionário da APMT. A pregação ficou a cargo do Rev. Fernando Almeida, representante da APMT no encontro dos missionários.

Estudando a Palavra de Deus


Dentro do tema proposto para o encontro, "A Igreja em missão na Perspectiva Paulina",estudamos com os colegas missionários quatro temas centrais: a) a conversão, vocação e as atividades missionárias de Paulo (Atos); b) os fundamentos para a missão (Romanos); c) uma missão integral (Efésios); d) proclamando o evangelho em uma sociedade pluralista com base na experiência de Paulo em Atenas (At 17). O objetivo das palestras foi o de edificar os nossos missionários e ajudá-los em sua reciclagem teológica.

Intercedendo Uns Pelos Outros



Durante a nossa programação separamos alguns horários para que todos os missionários pudessem compartilhar com os demais acerca do seu trabalho, suas dificuldades e desafios para o futuro. Logo após, nos reuníamos para orar e interceder uns pelos outros, pois sabemos que "a oração do justo é poderosa e eficaz" (Tg 5.16)

Louvor Abençoado!



Contamos com o Rev. Charles Melo (presidente da Comissão de Música e Hinologia da IPB) e sua esposa Ligian, dirigindo nossos momentos de louvor e adoração a Deus. Somos gratos a Deus por sua participação tão abençoada!